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El sindicalismo

Los sindicatos han sido importantes instituciones de la sociedad industrial; ellos han ayudado, han lanzado significativos resultados en términos de mejores estándares de vida, equidad y justicia para los trabajadores de todo el mundo. Sin embargo, a fines del siglo XX, los sindicatos enfrentan una situación marcada por la tendencia universal hacia una mayor liberalización de regímenes económicos y políticos. El ambiente cambiante requiere nuevas propuestas y estrategias por parte de los sindicatos, si van a permanecer como los principales actores que contribuyen al crecimiento equitativo y dinámico. Es así que en nosotros como futuros ingenieros convivamos con estas sociedades siempre tan mal vistas, ya sea como participante o en negociaciones desde las partes altas de la organización.
Orígenes del Sindicalismo:
El sindicalismo, se origina con la revolución industrial en el último tercio del siglo XVIII, a causa  que la máquina estaba sustituyendo  al trabajador manual.
La introducción de la máquina, produce grandes ganancias a los industriales, obtenidas a costa del sufrimiento del naciente proletariado de las fábricas, la fatiga excesiva, la insuficiencia en la alimentación, la disciplina imperante, etc. Que debían de soportar los operarios. Tanto la moralidad, la higiene, la seguridad, salud, no causaban ninguna preocupación al empresario, incluso le regateaba el salario a obrero.
Además, las mujeres y niños eran explotados sin misericordia, se les destinaban los trabajos más duros y humillantes, exponiendo con ello, sus vidas. En esta época, el trabajador era una verdadera penuria, un sufrimiento para el trabajador. Es así como el operario se convierte en esclavo de la máquina y el trabajo del hombre se hace menos valorizado.
La revolución industrial, se ubica por el año 1775 y unos años después, en 1789 se produce la Revolución Francesa, la cual reivindicaría los derechos del hombre. Pero se produce una situación paradójica, se cree que dado que el hombre es libre, no debe agruparse, ni formar coaliciones de obreros. Pues ello atenta contra la libertad en general y en contra de la libertad de trabajo en particular.
Dada la situación planteada y la imposibilidad legal de que los trabajadores se agrupen en densa de sus intereses, optan por iniciar el movimiento en la clandestinidad, recogiéndose el sentido societario de los gremios.
Sin embargo, ya entrado el siglo XIX, las masas obreras con sus movimientos clandestinos y sus ideales de sindicalista, comienzan a expresarse en diversas formas, que en un principio se manifestó en forma de huelga con características de motín, posteriormente se da la simple coalición de obreros de una misma fábrica o diferentes. La última etapa se concreta con la formación de sociedades de resistencia, con objetivos de imponer por acción moral o física al resto de los trabajadores, al paro colectivo de la especialidad laboral, que culminan con la auténtica aparición del sindicato, que se Presenta con una estructura más evolucionada, con una rigurosa diversificación de oficios e industrias, frente a la estructura social imperante y que busca un lugar legalmente en el conjunto económico-social.
El sindicalismo en este período, existía de hecho pero no de derecho y su aptitud estaba dirigida a obtener esa conquista y es a la que se orientaba la masa trabajadora.


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