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Participación de los trabajadores en materia de seguridad e higiene

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1955, refuerza considerablemente la participación de los trabajadores en esta específica materia laboral de seguridad e higiene en el trabajo.
Al hablar de participación de los trabajadores en materia de seguridad e higiene, se ha de distinguir entre participación institucional, que compete a los llamados agentes sociales, que son las organizaciones representativas de empresarios y trabajadores a nivel nacional o de Comunidad Autónoma; y la participación en el ámbito de la empresa, que compete a los órganos de representación de los trabajadores, ya generales, ya específicos en el seno de la empresa, o centro de trabajo: Comités de Empresa y Delegados de Personal, en su caso y Delegados Sindicales, como órganos de representación general; y Comités de Seguridad y Salud, y Delegados de Prevención, como órganos de representación específicos.
La participación institucional se reserva a las organizaciones y sindicatos más representativos y se plasma fundamentalmente a través de su presencia en la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Corresponde a esta Comisión Nacional, de composición tripartita: Administración Central y Autonómica, Sindicatos y Organizaciones Empresariales, la planificación, programación, y control de la gestión pública, relacionada con la mejora de las condiciones de trabajo y la protección de la seguridad y salud de los trabajadores.
Los criterios para determinar el carácter de más representativo de Sindicatos y Organizaciones empresariales son las comunes en el ordenamiento laboral.
Por lo que toca a los sindicatos, tienen la condición de más representativos, a nivel estatal, los que acrediten una especial audiencia, por la obtención en este ámbito estatal, de un 10% o más de los Delegados de Personal, miembros del Comité de Empresa y de los correspondientes órganos de representación en las Administraciones Públicas. A nivel de Comunidad Autónoma, son más representativos, los Sindicatos que, al menos, hayan obtenido el 15% de los mismos órganos de representación, y siempre que cuenten con un mínimo de 1.500 representantes.
Por lo que respecta a las organizaciones empresariales, tienen la condición de más representativas, las que cuenten con el 10% o más de empresas que agrupen al menos también al 10% de trabajadores en el ámbito estatal, y las que cuenten con un mínimo del 15% de empresarios y trabajadores en el ámbito de Comunidad Autónoma.
La participación de los trabajadores en el ámbito empresarial se configura como un derecho de éstos, de modo general y formulado en abstracto; el derecho es de los trabajadores, pero el ejercicio de este derecho se canaliza a través de sus representantes en la empresa, tanto generales, como de representación especializada.
Todos estos órganos de representación, generales y especializados, participan, en mayor o menor grado, en las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos laborales.
A los Comités de Empresa, Delegados de Personal, y a los representantes sindicales, les corresponde, en los términos, que respectivamente les reconoce el ETT, la Ley Orgánica de Representación del Personal al servicio de las Administraciones Públicas, y la Ley Orgánica de Libertad Sindical, la defensa de los intereses de los trabajadores en materia de prevención de riesgos del trabajo.
Se atribuye a los Comités de Empresa, Delegados de Personal y correspondientes órganos de representación en el ámbito de las Administraciones Públicas, la facultad de designar a los Delegados de Prevención, por y entre los representantes del personal en su ámbito de representación, y también les corresponde su revocación o sustitución.
Compete también a los órganos de representación generales el acuerdo de paralización de actividades en casos de riesgo grave e inminente.
Los órganos de representación especializada son el Comité de Seguridad y Salud y los Delegados de Prevención. El primero, órgano colegiado, y unipersonal el segundo.
El Comité de Seguridad y Salud se define como órgano paritario y colegiado de participación, destinado a la consulta regular y periódica de las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos laborales.
Como órgano paritario, su composición se integra por el mismo número de representantes de la empresa y de los trabajadores; por su condición de órgano colegiado, las decisiones que pueda adoptar habrán de tomarse por mayoría de sus integrantes, para formar la voluntad colectiva del órgano.
Se constituirá en todas las empresas o centros de trabajo que cuenten con 50 o más trabajadores.
Lo integran, por parte de los trabajadores, los Delegados de Prevención, designados por el Comité de Empresa, o Delegados de Personal, en su caso, en número que oscila, entre 2 para empresas o centros de trabajo, entre 50 y 100 trabajadores y 8 para los que excedan de 4.000 trabajadores.
Los trabajadores designados como Delegados de Prevención, han de tener, previa y necesariamente la condición de miembro del Comité de Empresa o Delegado de Personal.
Son miembros del Comité, en representación de la empresa, los que designe el empresario en número igual al de Delegados de prevención. Los representantes de la empresa, los designa libremente y sin condicionamiento alguno el empresario, sin que se exija legalmente cualificación o competencia técnica alguna, en materia de seguridad e higiene.
Participan en las reuniones del Comité, los Delegados Sindicales, de haberlos, y los responsables técnicos de prevención en la empresa, en los que hemos de ver a los técnicos de prevención o médicos del trabajo, encargados de la prevención, por cuenta del empresario.
Se les reconoce el derecho a participar con voz, pero sin voto, por lo que en rigor, no forman parte del Comité, ni contribuyen a formar su voluntad colectiva.
Al señalar las funciones de los Comités de Seguridad y Salud distingue la Ley entre competencias y facultades. Las competencias delimitan la esfera de actuación en la empresa o centro de trabajo, acotando el ámbito específico, a que han de circunscribir su actuación participativa, en tanto que facultades son los medios jurídicos de que pueden legalmente valerse, para facilitar el pleno ejercicio de estas competencias. Las competencias no son renunciables, pero las facultades son poderes que pueden o no ejercitarse.
Sus funciones consisten fundamentalmente en conocer y recibir información, tanto del empresario y sus responsables técnicos, como de los Delegados de Prevención, sobre la situación de los riesgos laborales en el centro de trabajo, impartir instrucciones y señalar directrices sobre la actuación empresarial en materia de prevención de riesgos y supervisar la actuación en esta materia.
La valoración de estas funciones nos lleva a sentar dos principales afirmaciones:
El Comité de Seguridad y Salud se configura en la Ley de Prevención, como órgano más deliberante que ejecutivo.
Pierde protagonismo, en favor del nuevo órgano representativo específico que son los Delegados de Prevención, que también son, y además, la mitad de los componentes del Comité.
Los Delegados de Prevención son los representantes de los trabajadores, con funciones específicas en materia de prevención de riesgos del trabajo.
El Delegado de Prevención es órgano representativo unipersonal, que, en el supuesto ordinario de que sean varios, actuarán mancomunadamente, a imagen y semejanza de los Delegados de Personal en su ámbito de competencia.
Deben constituirse en todas las empresas o centros de trabajo que tengan representantes del personal, ya sea Comité de Empresa o Delegados de Personal.
En centros de trabajo de hasta 30 trabajadores, a los que corresponde un sólo Delegado de Personal, éste será el Delegado de prevención; en centros de trabajo de 31 a 49, a los que corresponden 3 Delegados de Personal, uno de éstos, elegido de entre ellos, será el Delegado de Prevención. A partir de este número, en que ya hay obligación de constituir Comité de Seguridad y Salud, serán al menos 2, según la escala establecida.
El Delegado de Prevención es el eje sobre el que se articula, en mayor medida que sobre el Comité de Seguridad y Salud, la fortalecida participación de los trabajadores, en materia de seguridad e higiene, dotándole de amplias facultades y competencias, con funciones eminentemente ejecutivas. Su competencia especializada, y limitada a la prevención de riesgos, desplaza la actuación en esta materia de los órganos de representación generales aunque sometido a éstos, que retienen la facultad de su designación y ante los que responde de su actuación.
Las competencias y facultades que se les otorgan para el desempeño de su cometido específico son más numerosas y concretas que las que se otorgan al propio Comité de Seguridad y Salud, de competencias y facultades más generales y abstractas, acreditándose así su papel preponderante, de gran entidad participativa.
Son competencias de los Delegados de Prevención:
Colaborar con la dirección de la empresa en la mejora de la acción preventiva.
Promover la cooperación de los trabajadores en la ejecución de la normativa sobre prevención de riesgos laborales.
Ejercer una labor de vigilancia y control sobre el cumplimiento de esta normativa.
Ser consultado por el empresario, con carácter previo a su ejecución, de toda decisión relativa o relacionada con la prevención de riesgos.
Son facultades:
Realizar visitas a los lugares de trabajo para ejercer una labor de vigilancia y control de las condiciones de trabajo y acceder a cualquier zona de los mismos, sin que se altere el normal desarrollo del proceso productivo.
Acompañar a los técnicos en las evaluaciones de carácter preventivo del medio ambiente de trabajo, pudiendo formular las observaciones que estimen oportunas, que no deja de ser una cierta participación.
Acompañar a los Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, en las visitas de inspección que realicen al centro de trabajo, cuando se trate de comprobar el cumplimiento de la normativa de seguridad e higiene. En este supuesto, el Inspector de Trabajo, puede, discrecionalmente, hacer decaer el derecho, cuando estime que este acompañamiento, pueda perjudicar el éxito de la visita de inspección.
Recabar del empresario la adopción de medidas de carácter preventivo, pero la adopción del acuerdo de paralización de actividades, en caso de riesgo grave e inminente, no lo pueden adoptar directamente los Delegados de Prevención, sino que sólo se les reconoce la propuesta de este acuerdo. De no adoptarlo el empresario competente, al órgano de representación general de los trabajadores. Sólo, cuando no fuera posible reunir, con la urgencia requerida al órgano de representación del personal, podrán adoptar esta medida los Delegados de Prevención, por decisión mayoritaria de éstos, de ser varios.
El crédito horario es el mismo, en función del número de trabajadores del centro de trabajo. Sin embargo, no se imputan al crédito horario determinadas actuaciones preventivas que se reconocen al Delegado de Prevención, en cuanto tal:
El tiempo de reuniones del Comité de seguridad y Salud o cualesquiera otras convocadas por el empresario.
El tiempo invertido en acompañar a los técnicos en las evaluaciones de riesgos y a los Inspectores de Trabajo y Seguridad Social en sus visitas de inspección de seguridad e higiene.
El tiempo invertido en la investigación de los daños producidos en la salud de los trabajadores.

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