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Violencia
física en el ámbito laboral |
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Ramón Ferrer Puig. Universidad de Barcelona.
3ª Jornada de la Asociación Asturiana de Ergonomía.
Los medios de comunicación nos han acostumbrado a conocer
noticias sobre violencia física en entornos laborales provenientes
de paises como Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Japón,
etc. El entorno laboral es etiquetado tradicionalmente como exento
de acciones violentas, sobre todo si esta proviene del propio personal.
Nos resulta aun extraño conocerlas en nuestro entorno inmediato,
excepción hecha de atracos a empresas o entidades dedicadas
al manejo de valores, a título de ejemplo. Sin embrago, algunas
de estas noticias hacen referencia a violencia ejercida por el propio
personal de una empresa o entidad contra otros compañeros/as
del mismo entorno de trabajo. La creciente ocurrencia de estos hechos
debe alertarnos ante el crecimiento de este fenómeno, y aplicar
las medidas preventivas necesarias para su erradicación.
La violencia que se ha convertido en amenaza cotidiana para trabajadores
de servicios de transporte, personal de entidades financieras y
administrativas, trabajadores hospitalarios, de servicios de seguridad,
docentes, etc. no debe silenciarse. El creciente problema debe afrontarse
como tal, y mejor en sus etapas incipientes, antes de que se convierta
en un reflejo estadístico habitual como es el caso de algunos
de los paises mencionados.
Las medidas de seguridad no son, en muchas de las ocasiones, suficientes
para disuadir a los posibles agresores, tanto más cuanto
éstos sean parte de la propia plantilla, o se trate de clientes/pacientes
descontentos con el servicio ofrecido o proporcionado. La formación
y entrenamiento del personal, el rediseño organizacional
de las tareas, etc. surgen como elementos primordiales para su evitación.
Distintos organismos europeos están afrontando el problema,
y podemos hallar publicaciones sobre el tema, como parte de sus
programas en prevención de riesgos laborales, proponiendo
distintas soluciones, actualmente a nivel experimental, para frontar
la problemática.
¿Qué magnitud presenta el problema en nuestro pais?
¿En que formas se manifiesta? ¿Que sectores son los
más afectados? ¿Que coste representa para las victimas,
las empresas y la sociedad en general? ¿Por qué aparece?.
Los pocos datos que tenemos de nuestro entorno muestran que la tónica
seguida anteriormente por otros paises se está implantando
de la misma manera que lo hizo en otros paises que la atribuyen
a factores derivados del cambio organizativo laboral en los últimos
25 años, con implicaciones económicas y culturales.
En los Estados Unidos, las estadísticas señalan que
el homicdio se ha convertido en la segunda causa de muerte, a nivel
laboral (la primera en el sector femenino). 20 trabajadores mueren
semanalmente y 18.000 son agredidos en su puesto de trabajo. En
el Reino Unido las encuestas indicaron 11.000 agresiones reportadas
anualmente. En Francia 2000 agresiones anuales reportadas por el
personal de transporte estatal. En Japón casi 2.000 reportes
de agresiones en un período de 6 meses, y aun tenemos reciente
la noticia de un empleado que se suicidó y causo la muerte
de otros compañeros de la empresa de mensajería y
policías, por una reclamación de atrasos salariales.
Si unimos a estos casos la violencia sexual, las cifras aumentan
significativamente.
En la Union Europea, la Tercera Encuesta sobre Condiciones de Trabajo
indica una media de un 6% de personas víctimas de violencia
física (6,85) en España). Conviene diferenciar, en
estas encuestas y en los estudios que se realicen sobre violencia,
entre los conceptos de abuso, amenaza o salto y, evidentemente,
de la violencia de índole psicológica. También
considerar que sus consecuencias no son unicamente inmediatas, sino
que pueden ser retardadas y/o acumulativas.
Los grupos de víctimas implicados en este tipo de acciones
son el personal de ventas, seguridad, emergencias, sanidad, educación,
reparto, etc. Los perfiles de agresores y víctimas no se
presentan clarificadores, aunque existen factores situacionales
que facilitarian la aparición de estos comportamientos. Los
factores organizativos destacan entre ellos, y los costes que sobre
repercuten estas organizaciones son variados e importantes; no es
unicamente la víctima directa de la agresión la que
paga sus consecuencias.
La prevención del fenómeno pasa por la elaboración
de procedimientos específicos de investigación, el
estudio de la cualtura organizacional y la identificación
previa de posibles agresores. La legislación existente en
nuestro entorno es aun insuficiente y como en otros factores laborales,
con un matiz destacadamente dedicado a su tratamiento a posteriori.
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